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Informe realizado por Novadays para el Banco Interamericano de Desarrollo

Septiembre 2016

Autores: Cases Comyn, José Ignacio; Font, Joan; Gonzalez, Amparo; Izaguirre, María et Ali.

Cada año, los migrantes de los países de América Latina y el Caribe en España envían miles de millones de Euros a sus países de origen. Estas transferencias de dinero no solamente ayudan a muchas familias con gastos importantes que aseguran una mayor calidad de vida, sino también constituyen un vehículo importante para mejorar la inclusión financiera de los hogares transfronterizos en España y el exterior.

Ante este contexto, el propósito específico del reporte es orientar a los principales actores que brindan los servicios de envío de dinero en España para que puedan mejorar e innovar sus productos y, en última instancia, contribuyan a fortalecer la inclusión financiera tanto de la población migrante latinoamericana como la de sus familiares en los países receptores y de origen.

El análisis se basa en datos provenientes de una encuesta original aplicada entre julio y septiembre de 2015 a 2.005 migrantes de una preselección de seis nacionalidades, potenciales emisores de remesas, residentes en España. Estas nacionalidades son Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana. Las entrevistas presenciales de la encuesta se realizaron en puntos de captación en Madrid, Barcelona y Valencia, capitales de las comunidades autónomas con mayor porcentaje de representación de las nacionalidades preseleccionadas.

Antecedentes: La Población migrantes procedente de ALC en España y los envíos de remesas desde la crisis económica de 2007-08

El contingente de migrantes, es decir, el conjunto de personas nacidas en otro país que residen en España, que proceden de América del Sur, Centroamérica y el Caribe ha aumentado de forma muy significativa desde finales de los años noventa. En el año 2014, el Instituto Nacional de Estadística estimó que 2.308.686 personas, correspondiente a 5% de la población total y 37% de la nacida en el extranjero, pertenecía a este colectivo en España.

La crisis económica reciente ha golpeado a la población migrante con mayor crudeza que a la nativa, fundamentalmente a los hombres. De manera que a la ya tradicional concentración en puestos de menor cualificación y remuneración, se suma ahora una mayor dificultad para encontrar empleo. Esto ha generado un ligero aumento del retorno al país de origen.

En la actualidad, las personas originarias de Ecuador (438.979) constituyen el grupo más numeroso y el tercero más cuantioso de todos los migrantes, por detrás de los originarios de Marruecos (774.549) y Rumania (726.142). A este país le siguen, entre los latinoamericanos, Colombia con 363. 667 personas, Argentina con 259.870, Perú con 191.706 y Bolivia con
177.149. Frente al resto de los colectivos migrantes, los latinoamericanos se destacan por su aporte notable de mujeres.

Los pagos en concepto de remesas enviadas al exterior desde España aumentaron hasta 2007 de forma paralela al incremento de la población migrante en el país. El proceso estuvo incentivado, en parte, por la fortaleza del euro desde su implantación en 2002, pero dicha tendencia se interrumpió a partir de 2008 como resultado del descenso de los flujos, el creciente desempleo entre los trabajadores de origen inmigrante y el relativo debilitamiento del euro frente al dólar. Todo ello fue reflejo de la profunda crisis económica que afectó a la economía mundial en general, y a la europea y la española en particular.

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Perfil socio-económico e inclusión financiera de los migrantes de ALC en España

La gran mayoría de los migrantes latinoamericanos en España posee educación secundaria,  pero tanto ellos como los que poseen estudios superiores encuentran dificultades para convalidar sus títulos y acceder a empleos cualificados. El 22% de los migrantes entrevistados están desempleados y los servicios de poca cualificación (restauración, cuidados de personas, personal doméstico, etc.) concentran al 60% de los que poseen un empleo. Por ello, sus ingresos son inferiores a los de la población nacida en España (casi un 25% cobra menos de 600€ mensuales, frente al 17% entre los nativos) y su capacidad de acumular capital es limitada (el 55% lo gastó todo en el año anterior a la encuesta).

Respecto al modo de ahorro, un 32% de la muestra analizada ahorró algo en el banco durante  el año anterior a la encuesta, mientras que el porcentaje equivalente en la población total residente en España era, en 2014, del 48% (2014 Global Findex data del Banco Mundial para España).

Pese a lo anterior, en general se destaca un alto nivel de bancarización entre la población migrante de ALC: el 86% es titular de una cuenta en España, cifra que no queda lejos del 98% alcanzado entre la población total. El 20% dispone de cuenta bancaria en España y el país de origen. Entre los migrantes de ALC que tienen cuenta bancaria son más frecuentes los hombres que llevan más años residiendo en España, que tienen empleo y que han adquirido ya la nacionalidad;

Más allá del alto nivel de bancarización revelado por la posesión de una cuenta corriente, el consumo de productos financieros entre los migrantes latinoamericanos es limitado; el servicio financiero más extendido es la tarjeta de débito (61%, comparado con 83% entre la población total), seguido por la tarjeta de crédito (25%), el seguro de vida (17%) y el préstamo (12%).

El envío de dinero y sus factores asociados

En 2015 la cuota de remesadores representaba el 69%, veinte puntos por encima de lo estimado en 2007. Por su parte, los no remesadores (24%) justificaban el hecho de no haber enviado dinero en el último año debido a que sus familiares en el país de origen no lo necesitaban.

Los migrantes latinoamericanos en España llevan, en promedio, unos 10 años residiendo en el país y la mayoría han reagrupado ya a su familia nuclear (pareja e hijos). Por lo tanto, los principales destinatarios de las remesas en origen son sus progenitores (55%) y, en menor medida, hermanos (34%).

El perfil del migrante que más probabilidad tiene de enviar dinero (o ser remesador) es el que se sitúa entre 30 y 45 años de edad, lleva más de 10 años residiendo en el país, tiene pareja en España, se encuentra empleado, tiene bajo nivel de instrucción, posee cuenta bancaria (tanto en España como en el país de origen) y tiene capacidad de ahorro, por lo que el envío de remesas aparece fuertemente asociado al nivel de bancarización. De igual forma, el hecho de tener algún progenitor, hijo o hija, o algún hermano en el país de origen es un factor que aumenta la probabilidad de enviar dinero, sobre todo, si perciben como insuficiente la capacidad económica de estos familiares.

Cantidades y Frecuencia

La frecuencia media de los envíos de dinero se sitúa en 5 ó 6 veces al año y existen picos en fechas específicas, como la Navidad, el Día de la Madre o el inicio del curso escolar. La cantidad media se encuentra en torno a los €1.000 anuales (€180 por envío, en promedio). Si se toma en cuenta el origen, los peruanos y colombianos parecen mandar cantidades algo más elevadas que la media, mientras bolivianos y dominicanos son quienes menos despachan.

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Los migrantes que llevan más de 7 años en España, los más instruidos, aquellos que tienen cuenta bancaria y los que tienen ahorros son los que más cantidad de dinero remiten a su país de nacimiento. La cantidad enviada también aumenta cuando la situación económica de los parientes es complicada. Por el contrario, cuando los familiares destinatarios de las remesas tienen cuenta bancaria, la cantidad global que se les envía disminuye.

Modos elegidos para realizar el envío y los motivos de la elección

Más del 70% de los remesadores utiliza un único modo de envío, mayoritariamente, una empresa de remesas (84%). En cambio, sólo el 12% utiliza el banco, que aparece como el canal más habitual para quienes tienen familiares con cuenta bancaria en el país de origen y también cuando los migrantes mismos tienen cuenta bancaria allí. Como era de esperar, la combinación de ambos modos de envío (empresas y bancos) es la opción más habitual entre quienes combinan diferentes modos. El uso del envío postal (giro) o de personas “de confianza” resulta absolutamente minoritario.

En cuanto a los motivos por los que los entrevistados dicen preferir un modo de envío u otro, lo más habitual es referirse a la rapidez como la razón más determinante de su elección (en torno al 30%) de los entrevistados lo mencionan con independencia de cuál sea el método elegido), seguido de la seguridad. Como se puede apreciar en el Gráfico 13, el coste es un motivo mucho más importante para quienes eligen la empresa de remesas (un 15% de quienes la utilizan lo mencionan como uno de los dos motivos principales para haberla elegido como canal) que para el resto, en especial para los que optan por el envío postal o a través de personas de confianza.

De media, las tarifas de envío representaron aproximadamente un 3,8% del monto, valor que sube hasta el 5,2% y el 4,7% en el caso de que el canal utilizado hayan sido otras personas de confianza o el giro postal, respectivamente. Como puede apreciarse, los migrantes  que  eligieron estos dos canales fueron precisamente aquellos que menos valoraron el coste del envío para seleccionar el canal preferido. En cambio, según los resultados del Cuadro 14, el canal más económico parece ser la transferencia bancaria a través de cajero automático (con costes asociados de tan solo el 2,7% del monto del envío), seguido de la transferencia bancaria realizada en persona (3,6%).

Llama la atención que, aunque el método de envío más económico, según los entrevistados, son las transferencias a través de cajero automático, no gocen de mayor aceptación entre los remesadores latinoamericanos en España, sobre todo teniendo en cuenta el alto nivel de bancarización de esta población en nuestro país. De hecho, como se manifestó en las entrevistas previas, las entidades bancarias están intentando impulsar el envío de dinero a través de ese medio con una tarifa de envío menor, para poder competir con el horario de las entidades de pago. Sin embargo, a pesar de esto y de que el coste es una de las razones mencionadas para explicar el uso de uno u otro canal, llama la atención el escaso uso que tiene, lo que podría deberse a la falta de información sobre un sistema que es relativamente nuevo o a los agentes de pago en el país de destino.

Los análisis estadísticos más sofisticados indican que no hay diferencias significativas entre los diferentes grupos de origen estudiados con respecto al modo de envío preferido y utilizado, con la única excepción de los dominicanos, que son menos proclives a usar el banco que la empresa de remesas, y los colombianos, que se inclinan menos por el uso del giro postal.

Por edad, los más jóvenes (menores de 30) y los más mayores (por encima de 60) son los  menos propensos a usar un banco para sus envíos frente a una empresa de remesas, mientras que tener más de 45 años está asociado a una mayor probabilidad de usar un método más tradicional como el giro postal, en lugar de la empresa de remesas. Del mismo modo, es más probable el uso de personas de confianza frente a la empresa de remesas entre los migrantes con menor nivel de instrucción, menor desarrollo digital (móvil básico en lugar de smartphone) y menor capacidad de ahorro, confirmando lo señalado durante las entrevistas anteriores a la encuesta.

En cuanto al modo de recepción en origen, lo más habitual es el retiro del efectivo en una entidad bancaria (56%), seguido de una entidad no bancaria (37%) y la entrega en domicilio (20%).

Acceso a nuevas tecnologías y nuevas oportunidades de negocio

Los envíos de dinero parecen ser la opción predominante para sufragar gastos corrientes de mayor envergadura y periodicidad, mientras que los pagos desde España son más habituales para la adquisición de servicios de poco coste o para gastos ocasionales (viajes, billetes de avión, etc).

Las  nuevas tecnologías están teniendo un bajo impacto en el sector de las transferencias de dinero entre los latinoamericanos en España y su incorporación al mercado de remesas depende fundamentalmente del país al que se envíe el dinero, por la extensión y el calado de las nuevas tecnologías en el país receptor. Por ejemplo, el pago a distancia es particularmente frecuente entre los dominicanos y los paraguayos, pero también entre quienes llevan más años viviendo en España y entre quienes no tienen estudios superiores ni la nacionalidad española.

Por otra parte, en relación con los envíos de dinero, no sólo el uso de internet y, en concreto  del teléfono móvil, representan un canal aún por desarrollar entre esta población, sino también el envío y el retiro en cajeros automáticos. A pesar de que el coste de los envíos a través de cajero resulta el más barato de todos los explorados, según los entrevistados, su uso sigue siendo muy minoritario; lo mismo ocurre con el retiro por parte de los familiares en origen.

Por último, como hemos comentado más arriba, el nivel de bancarización de la población migrante en España es ya muy elevado; sin embargo, merece la pena destacar las oportunidades de bancarización de esta población en sus respectivos países de origen. Se trata no sólo de los que no tienen cuenta bancaria en ningún país sino, sobre todo, de los que teniendo cuenta en España no la tiene en origen, el 67% de la muestra total, lo que hace muy probable su potencial interés en abrir cuentas bancarias en origen si se ofrecieran condiciones suficientemente ventajosas para ellos y sus familiares que a menudo son personas mayores y para quienes las nuevas tecnologías quizás no representen una opción atractiva o viable.eriores a la encuesta.

En cuanto al modo de recepción en origen, lo más habitual es el retiro del efectivo en una entidad bancaria (56%), seguido de una entidad no bancaria (37%) y la entrega en domicilio (20%).

Conclusiones

  • El alto nivel de reunificación familiar en España ha modificado las características de los flujos de remesas a los países de origen, así como el perfil de los destinatarios más habituales.
  • Los beneficiarios de remesas en el país de origen son en su mayoría madres y padres, es decir, personas de edad avanzada, lo que supone una oportunidad para el sector privado de crear productos y servicios transnacionales que respondan a las necesidades de esta población, por ejemplo, en las áreas de salud, vivienda, ahorro para la jubilación, etc.
  • El estudio no encuentra diferencias entre hombres y mujeres en la propensión a enviar dinero, a diferencia de lo que concluyeron estudios realizados con anterioridad. Son elementos relacionados con la capacidad económica de los migrantes en España y sus familiares en origen los que ahora explican en mayor medida el envío o no de
  • La población latinoamericana demuestra altos niveles de inclusión financiera, parecidos a la población española. Disponer de una cuenta en España, y sobre todo en España y en el país de origen, está correlacionado con mayores cantidades de remesas
  • Igualmente, aunque la inclusión financiera tiene asociada una mayor propensión al ahorro formal, no todos los que tienen cuenta bancaria la utilizan para acumular ahorros. De hecho, la tasa de ahorro entre los latinoamericanos está 28 puntos por debajo de las tasas de la población nacida en España… ¿una brecha a cerrar?
  • Si los destinatarios en origen tienen cuenta bancaria, es más probable el uso de un banco como canal para las transferencias. Sin embargo, sólo el 20% de los receptores reciben su remesa como depósito a cuenta, a pesar de que el 56% las recibe como cobro en efectivo dentro de una entidad bancaria. Aquí existe una oportunidad para extender productos y servicios a los receptores.
  • Los remesadores que poseen cuenta bancaria, no sólo en España sino también en su país de origen, son los más proclives a usar las entidades bancarias como canal de envío y también los que envían mayores
  • Todo esto sugiere la posibilidad de promover la bancarización en origen también para los migrantes que residen en España, ofreciéndoles allí productos más ventajosos de los que se les ofrece en el país de residencia, para ahorro, desarrollar actividades y/o realizar gastos e inversiones en sus países.
  • Las empresas de transferencia de dinero continúan dominando el mercado y son las preferidas por los migrantes, sin importar su nivel de bancarización. Sin embargo, no siempre son las más baratas. Los envíos a través de cajero, por ejemplo, demuestran aún escasa difusión entre la población migrante, pese a ser el método que refleja menor coste.
  • El uso de los smartphones y de productos en línea como método para el envío de dinero continúa siendo residual por el momento. No obstante, el acceso de los migrantes a las nuevas tecnologías es muy alto, por lo que surge una oportunidad de promoción de nuevos canales de envío de dinero a través de la tecnología ya

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