El reto al que se enfrentan los Gobiernos e instituciones de todo el mundo es enorme. La devastación de miles de hectáreas por los incendios que se suceden año tras año no sólo provoca consecuencias por la inutilidad de los terrenos, sino que tiene un fuerte impacto en otros muchos aspectos:
Además, los incendios no sólo emiten gases de efecto invernadero, sino que también destruyen ecosistemas que cumplen la función de sumideros de carbono. Estos sumideros contribuyen a la absorción de hasta el 50% del CO2 emitido a la atmósfera.
Por otro lado, la generalización de los grandes incendios y su extensión a todas las zonas del planeta han convertido a los incendios en un problema público global, que trasciende lo local, regional o nacional, y afecta de manera general a un gran número de países y, a menudo, con efectos mucho más allá de las fronteras en las que se origina el incendio.
Existen razones estructurales de la aparición de los incendios forestales: el cambio climático, la deficiente gestión del medio rural, la negligencia y la intencionalidad humana, la mala planificación urbanística o la falta de respeto al régimen natural de los propios incendios forestales son solo algunas de ellas.
Minimizar o acabar con los riesgos de incendios, no es solamente un problema científico, o un problema técnico, sino que se ha convertido en un problema público que exige una acción pública global.
En este sentido, todos los Gobiernos están hoy llamados a proponer, diseñar y ejecutar políticas públicas para paliar o prevenir incendios forestales. Estas políticas deben ser capaces de actuar en todas las fases de actuación del incendio, de manera integral: desde la prevención, la presupresión – destinada a mejorar las intervenciones y la seguridad -, hasta la reparación.
Las nuevas tecnologías se ponen al servicio de las administraciones públicas para que puedan hacer una gestión más eficiente de los incendios. Tecnologías como la inteligencia artificial (IA), internet de las cosas (IoT), Big Data y las tecnologías de la información y las comunicaciones son clave para afrontar el reto.
Existen múltiples avances científicos y técnicos en vigilancia, detección y extinción de incendios, que pueden ser aprovechados desde las instancias públicas: sensores de humo, sistema de monitoreo remoto, cámaras de vigilancia térmica, sistemas de detección de gases, robots extintores de incendios, sistemas de extinción de incendios con láser, etc.
Entre otros, el uso de vehículos aéreos y terrestres no tripulados para monitorizar el estado de los terrenos forestales en las tareas de cuidado y prevención, así como en las tareas de extinción es una de las soluciones que deben implementar cada vez más los gobiernos. Soluciones que ofrecen múltiples ventajas, especialmente en las zonas de difícil acceso para al ser humano.